La agricultura moderna está provocando diversos inconvenientes, entre los que se encuentran:
- La inseguridad alimentaria y malnutrición, en un contexto donde se desperdicia una gran cantidad de alimentos.
- Un incremento de los índices de obesidad y de enfermedades crónicas, a pesar de las inversiones destinadas a mejorar la atención sanitaria.
- Disminución del suministro de agua dulce a nivel global.
- Aumento en el uso y la aplicación de productos químicos y tóxicos en la agricultura que contaminan el aire, el suelo y los canales de agua, perjudicando toda la cadena alimenticia.
- Daños en las condiciones climáticas normales.
Ante este panorama, existen soluciones vinculadas con la implementación global de la agricultura regenerativa y la distribución descentralizada de alimentos.
Antes, todos los productos eran producto de cultivos orgánicos, basados en procesos que apoyaban el cuidado del ambiente y el ecosistema. Sin embargo, en este último tiempo las formas de trabajo mutaron y las técnicas de cultivo industriales y la aplicación de químicos empezaron a ocupar el centro de los procesos productivos.
Hay tres áreas clave en la producción de alimentos que pueden contribuir a resolver crisis ambientales, como:
- La agricultura regenerativa
- El pastoreo
- La pesca restaurativa
El surgimiento de la biotecnología en la producción agrícola
La biotecnología hace referencia a las técnicas utilizadas a partir de organismos vivos o partes de organismos, sistemas y procesos microbiológicos con el objetivo de producir productos, mejorar plantas o desarrollar microorganismos para usos específicos.
La biotecnología tiene como meta principal el uso de la productividad agropecuaria mejorando los aspectos genéticos de los cultivos y modificando otros factores limitantes de la productividad, como el estado de los suelos, la captación y conversión de energía, la absorción de nutrientes o la presencia de enfermedades.
En el marco de esta denominada Revolución Verde, los aspectos tecnológicos que empezaron a implementarse ocupan un rol determinante en los procesos de producción. El uso de dispositivos tecnológicos, influye en el manejo del suelo, colabora con la limpieza de malezas del terreno y alienta a la adaptabilidad de las diferentes producciones en los distintos tipos de superficies.
Consecuencias de las nuevas tecnologías en el agro
La expansión de prácticas agrícolas atravesadas por dispositivos tecnológicos, pueden provocar ciertas desventajas como:
Consecuencias sociales y demográficas
En lo que respecta a la estructura productiva, últimamente se requiere de una mayor inversión para implementar nuevas maquinarias y dispositivos en los procesos de producción. Esto puede generar desigualdades en la práctica, teniendo en cuenta que es necesario contar con cierto capital para poder concretarlo. Es por eso que los pequeños y medianos productores, al no poder adaptarse a las nuevas tecnologías, optan por arrendar o vender sus terrenos.
Al mismo tiempo se generan alteraciones demográficas relevantes porque el uso de nuevas tecnologías desalienta la incorporación de mano de obra, generando un mayor índice de desocupación de muchos peones rurales y su posterior migración hacia zonas urbanas.
Nuevos actores productivos
Teniendo en cuenta la inversión que requiere el uso de nuevos equipamientos, aparecen nuevos actores en los procesos productivos. Es de este modo que se encuentran los denominados ‘pool de siembra’, integrados por diferentes grupos financieros que participan del negocio agrícola en relación al arrendamiento de los campos, contratación de productores, compra de insumos y maquinarias. Luego estos actores financieros se distribuyen las ganancias según su grado de participación.
De todos modos, ninguno de estos actores asume los costos que representa el desgaste y la pérdida de nutrientes de la tierra generadas por los cultivos. Asimismo, tales inversiones no tienen en cuenta estrategias productivas a largo plazo. En este sentido, los inversores planifican sus producciones a un año, con la opción de retirarse o irse a otro campo una vez finalizada.
Daños productivos
Las desigualdades generadas a partir de la inversión que requiere la incorporación de nuevas tecnologías, provocaron la concentración de tierras y de la producción en pocas manos. De esta manera, han desaparecido pequeñas y medianas explotaciones agrícolas. Además de las consecuencias sociales también se encuentran las consecuencias económicas ya que las producciones se concentran en determinados cultivos rentables, perjudicando el abastecimiento de alimentos de una región.
Impacto ambiental
Si bien el uso de nuevas tecnologías favorece algunos aspectos del proceso productivo, también genera ciertas consecuencias como la posible pérdida de fertilidad de los suelos por las técnicas y la maquinaria utilizada. Esta condición, sumada a la técnica de la siembra directa, hace prescindible el trabajo y abono de la tierra.
Es así que gran parte de los agricultores dejan de realizar la rotación de cultivos para focalizarse en determinadas producciones.
Asimismo, el avance del desmonte de zonas de selva y vegetación provocan una importante pérdida de biodiversidad vegetal y animal, alentando la destrucción de ecosistemas completos. Por otro lado, la aplicación de productos químicos como el glifosato va generando la pérdida de nutrientes en los suelos cultivables.
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