No hay dudas en que los avances tecnológicos han provocado cambios en la vida de las personas y han dado lugar a nuevas posibilidades, permitiendo una mejor comunicación, nuevas formas de trabajo y entretenimiento. De todos modos, es importante detenerse en observar los efectos de la incorporación de la tecnología en el entorno natural.
Para la Unión Europea, para que la relación entre medio ambiente y tecnología brinde oportunidades sostenibles para el crecimiento económico, el enfoque que se aplique debe estar centrado en el cuidado y la preservación de los recursos ambientales.
Si bien el uso de la tecnología ha generado diferentes ventajas sobre la agricultura, todavía quedan algunas consecuencias que los avances tecnológicos deben mejorar. Algunos de ellos son:
Uso de recursos naturales
La producción de dispositivos junto a una obsolescencia programada y el desarrollo de estructuras cada vez más potentes, demandan una gran cantidad de recursos naturales como la extracción de minerales, metales y combustibles fósiles. Esto provoca importantes daños ambientales como la deforestación, contaminación del agua y degradación de los suelos.
Fomento de residuos electrónicos
La rápida renovación de dispositivos tecnológicos y la oferta permanente de nuevos productos, causan una gran cantidad de residuos.
Los dispositivos tienen sustancias tóxicas, como plomo, mercurio y arsénico, que pueden colarse en el subsuelo y contaminar el agua si no se gestionan adecuadamente.
Además, una limpieza inadecuada de elementos tecnológicos puede despedir sustancias peligrosas y representar un riesgo para la salud.
Emisiones de gases de efecto invernadero
Además de estar en los procesos productivos, la energía necesaria para hacer funcionar servidores, centros de datos y dispositivos colabora con la emisión de gases de efecto invernadero, algo que ya se ha visto en casos como la minería de las criptomonedas. Estas emisiones al mismo tiempo, contribuyen al calentamiento global.
Contaminación del aire y del agua
La falta de un correcto tratamiento de los residuos electrónicos, incluso su fabricación comprende procesos industriales intensos que resultan contaminantes para el agua y el aire.
Estos elementos dañinos pueden tener efectos negativos en la calidad del aire y del agua, así como en la salud y en la vida de las especies.
¿Qué rol cumple la tecnología en la protección del ambiente?
Más allá de los puntos negativos mencionados, la tecnología y los programas de digitalización pueden contribuir a los procesos productivos agrícolas. En ese sentido, diariamente aparecen nuevas aplicaciones que colaboran con la preservación y la mejora de los recursos naturales. Tales innovaciones persiguen diferentes objetivos como:
Energías renovables
Las energías renovables se convirtieron en una herramienta fundamental para la protección del medio ambiente y su aplicación comprende todo un desafío en la construcción de un futuro sostenible.
Tales energías provienen de fuentes naturales no limitadas, como la radiación solar, el viento, la biomasa, la geotermia y la energía hidroeléctrica.
Además su explotación no provoca residuos peligrosos. En líneas generales, el uso de estas energías colaboran con la disminución de las emisiones de gases de efecto invernadero y minimizan la dependencia de los combustibles fósiles.
En este sentido, el uso de las nuevas tecnologías ayuda a su utilización, bajando el uso de las energías fósiles en contextos como la movilidad sostenible de las ciudades o consumos reales de edificios inteligentes. En tales casos se aplica la energía de forma funcional a la demanda y en tiempo real.
Manejo de residuos
Involucra la recolección, el tratamiento, el reciclaje y la disposición final correcta de los residuos generados por las acciones humanas.
Una de sus principales estrategias es la reducción en el origen, mediante prácticas como la adopción de hábitos de consumo responsables.
El sector del reciclaje es una herramienta clave en la gestión de residuos ya que reduce la necesidad de extraer otras materias primas o fabricar nuevos materiales y demanda menos energía. La tecnología en estos casos tiene un rol muy importante porque posibilita la implementación de soluciones innovadoras, como programas de clasificación automatizada y separación de residuos.
De todos modos, la implementación de sensores o dispositivos de seguimiento contribuyen con el monitoreo exacto de los flujos de residuos. Y, además promueve el estudio de nuevos materiales.
Gestión eficiente de los recursos naturales
Para garantizar la sostenibilidad a futuro y reducir el impacto ambiental, es fundamental un buen manejo de los recursos naturales.
Un buen uso consiste en utilizar los recursos de manera responsable, optimizar su consumo, reutilizar y reducir al máximo el desperdicio.
El Internet de las cosas (IoT) y los sensores digitales colaboran con estos objetivos debido a que permiten monitorear y controlar el consumo de agua, energía y otros recursos.
Además, el uso de la inteligencia artificial en la agricultura reduce el empleo de pesticidas y fertilizantes y potencia el rendimiento de los cultivos.
Dicho esto, la relación entre medio ambiente y tecnología es necesaria para promover la viabilidad del planeta. Para esto, es crucial alentar la innovación sostenible y fomentar una mayor conciencia sobre la importancia de preservar los recursos naturales. Con una visión correcta, la tecnología se convierte en una herramienta potente para construir un futuro más verde y sostenible.
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