El uso de la tecnología frente al cambio climático

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Ante un escenario atravesado por variaciones climáticas extremas, es necesario actuar con urgencia para luchar contra la crisis climática. Diferentes empresas y productores, aportan soluciones prácticas claves para ayudar a los países a prepararse para el clima del futuro.

Actualmente, se está trabajando en conocimientos especializados en infraestructura, adquisiciones y gestión de proyectos que tienen como centro la aplicaciones de innovaciones tecnológicas que alientan la acción climática rápida y efectiva y la transición a un futuro resiliente al clima.

El cambio climático está afectando a diversas comunidades mundiales y de todos los continentes. Desde el incremento del nivel del mar y los fenómenos meteorológicos extremos hasta la inseguridad energética, alimentaria e hídrica hay consecuencias claras y trágicas.

En ese sentido, los países en desarrollo y las poblaciones vulnerables que están en primera línea del cambio climático necesitan ayuda con urgencia. Si bien se están desarrollando iniciativas mundiales para combatir el cambio climático y lograr el desarrollo sostenible, todavía no son suficientes.

Hay organismos comprometidos a brindar soluciones prácticas para ayudar a los países a combatir el cambio climático, a través de experiencias en servicios de infraestructura, adquisiciones y manejo de proyectos, teniendo como eje el uso de nuevas tecnologías. 

Ante este contexto, la infraestructura es clave para la construcción de un futuro sostenible, resiliente e inclusivo, y es un requisito fundamental para garantizar el acceso de todas las personas a una energía limpia y asequible.

Aunque las cadenas de suministro sostenibles pueden ayudar a proteger los recursos naturales y poner límites al impacto ambiental, la magnitud y el volumen del gasto en adquisiciones públicas, las convierten en un importante filtro para impulsar la acción por el clima.

Los desafíos para implementar innovaciones tecnológicas en el agro

Dentro del desafío global existente, hay una clara brecha de implementación basada en la diferencia entre los compromisos adoptados para luchar con la emergencia climática y la capacidad para poder concretarlos. 

Gracias al enfoque de ciertas operaciones, hay organizaciones que contribuyen a achicar esa brecha de implementación. De esa forma, se gestionan iniciativas de múltiples partes interesadas para que las comunidades puedan aumentar su resiliencia y se puedan adaptar a los efectos del cambio climático. Además, hay un apoyo hacia los esfuerzos necesarios para transformar las ambiciones climáticas en una acción robusta.

Autoridades de las Naciones Unidas lo han dejado en claro: se necesitan acciones climáticas urgentes y ambiciosas para poder garantizar un futuro habitable para todas las personas del mundo. 

Diferentes organismos mantienen el firme compromiso de trabajar en el marco del sistema de las Naciones Unidas para reactivar el progreso hacia el logro de los Objetivos de Desarrollo Sostenible, al mismo tiempo que para llevar adelante tareas de mitigación y adaptación al clima, facilitando la transición a la energía limpia y actividades en favor de las personas y el planeta. 

Investigadores manifiestan que se necesitan mejoras de eficiencia para los procesos actuales. En relación a las innovaciones tecnológicas contra el cambio climático, se destaca el uso de catalizadores para minimizar las emisiones de los grandes generadores de dióxido de carbono.. En concreto, por ejemplo, los catalizadores nanoestructurados reducen notablemente las emisiones de CO2 en las refinerías.

Hoy en día, prácticamente todas las industrias han mejorado su comportamiento medioambiental, aunque aún quede mucho por hacer en este sentido. 

Las nuevas generaciones de instalaciones solares y eólicas son parte cotidiana del paisaje en cada vez más países. Estas han mejorado notablemente respecto a sus antecesoras en características relacionadas a la eficiencia y potencia.

En ese sentido, un vehículo de motor de combustión de 1950 contaminaba 10 veces más que uno actual. 

En relación al uso de energías renovables más optimizadas y eficientes está el ejemplo de la fotosíntesis artificial. Dicho proceso consiste en imitar el proceso natural de las plantas en una instalación química, que producirá, en lugar de alimento, energía en forma de combustible, y en lugar de oxígeno, polímeros para utilizarlos como materia prima. 

En resumen, se puede decir que los avances tecnológicos pueden colaborar con la capacidad resiliente de los diferentes recursos naturales al cambio climático. Es cuestión de que las diferentes empresas y los productores agrícolas inviertan y alienten su aplicación en los diferentes cultivos. También será clave que haya regulaciones y políticas que acompañen dichos procesos. 

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