Los drones agrícolas son herramientas tecnológicas que han llegado al campo para quedarse. Estos equipamientos pueden responder a diferentes funciones y brindarle distintas ventajas al campo y a su productor.
Dentro de sus funciones, los drones agrícolas pueden ser equipados con esparcidores de semillas para la siembra.
El modelo DJI Agras T50, por ejemplo, puede trasladar una carga útil de hasta 50 kg de semillas, pudiendo esparcir hasta 1500 kg de gránulos por hora. La capacidad máxima es de 75 l y la compuerta de carga es ancha para un llenado rápido.
El disco giratorio con canal en espiral de este equipo, hace que el esparcido sea más uniforme, también se puede cambiar a compuertas de tolva más pequeñas para mejorar la precisión del esparcido con una tasa de caudal baja.
El DJI AGRAS T50 contiene un sensor de balanza que le permite controlar la carga útil restante en tiempo real. El esparcidor se puede desmontar y limpiar rápidamente para facilitar el mantenimiento.
¿Cómo responde un dron a los intereses de un productor?
Para cumplir con determinados objetivos, el agricultor puede plantear diferentes misiones. Dicha tarea es muy simple de planificar y de ejecutar, permitiendo que el dron desarrolle operaciones rápidas y sencillas y reduciendo los tiempos de preparación y ejecución.
Las misiones se pueden programar desde la propia aplicación del mando, simplemente trazando en el mapa el perímetro del campo e indicando los obstáculos para que el dron los pueda esquivar y un punto de despegue. En ese sentido, se pueden proporcionar algunos parámetros como la altura, la velocidad y el caudal, para lograr una pulverización uniforme.
Una vez dibujada el área, la aplicación trazará automáticamente la ruta para lanzarla y ejecutarla, o para importarla en el mando del dron y lanzarla en el caso de que esté dibujada a través de DJI Terra. Todas las misiones se pueden guardar y repetir.
Con un seguimiento y un análisis permanente, se pueden ajustar las cantidades y aplicar los productos con una mayor precisión y según los períodos del año, llegando a ahorros considerables.
El ahorro de costos mediante el uso de drones
Los drones agrícolas tienen un costo mucho más bajo comparado a los tractores con remolque pulverizador o esparcidor y todavía más con respecto a los medios aéreos cómo avionetas o helicópteros.
Al ser eléctricos, el ahorro de combustible y de operación es considerable y la relativa simplicidad mecánica y electrónica hace que el costo de mantenimiento sea mucho más bajo. Asimismo, siendo pilotados remotamente, se evitan los riesgos para el personal humano, sobre todo en terrenos con fuertes pendientes o con obstáculos peligrosos para los medios aéreos, como tendidos eléctricos, antenas o relieves.
Los drones además pueden volar a una altura y velocidad óptimas para tener una tasa de dispersión de productos y agua mucho menor con respecto a los medios tradicionales, logrando de esta forma ahorrar a corto, medio y largo plazo y siendo al mismo tiempo mucho más ecológicos.
Por otro lado, a diferencia de los tractores, los drones pueden acceder a zonas difíciles y al terreno cuando el suelo está mojado, lo cual da una mayor flexibilidad de uso, evitando periodos sin uso que pueden resultar por la falta de aplicación del tratamiento y en daños en los cultivos o en una menor productividad. Los tiempos de operación también se ven reducidos, permitiendo cubrir más terreno en la misma unidad de tiempo.
Los desafíos para el futuro
Con el paso del tiempo los drones se pueden convertir en grandes aliados de los agricultores, ofreciendo importantes ventajas. Sin embargo, hay algunas limitaciones a tener en cuenta, más que nada en lo que respecta a las condiciones meteorológicas y de viento adversas y la corta autonomía o la carga útil limitada.
De todos modos, existe una protección a factores como polvo y agua. En ese sentido, los drones de tipo Agras no pueden usarse ni con lluvia fuerte, ni con vientos de más de 21 km/h, debido a que aumentarían la dispersión y reducirían la eficacia de los productos pulverizados.
La necesidad de encontrar un equilibrio entre la autonomía, la potencia y velocidad y la carga útil, hace que los tiempos de vuelo sean reducidos a pocos minutos, con la obligación de realizar más ciclos de vuelo para cambiar la batería, recargarla y para rellenar el tanque de agua o producto.
Por otro lado, el peso de estos aparatos hace que se tenga que pedir una autorización especial para volarlos, algo que requiere el cumplimiento de requisitos específicos y tiempo.
Los productos autorizados para el vuelo con drones pueden variar en función de la comunidad autónoma y los pilotos deben tener los certificados A1/A3, A2 y STS, además del curso de piloto aplicador.
En resumen, las numerosas ventajas, el ahorro y la sostenibilidad, hacen que el uso de los drones para la agricultura de precisión esté teniendo un fuerte crecimiento, generando de a poco una verdadera revolución en el sector agrícola. En esa línea, cada vez son más agricultores que están viendo cómo estos medios pueden beneficiar a la producción y optimizar los recursos.
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