En la producción agrícola es fundamental proteger a los cultivos de plagas y enfermedades, brindando protección en el desarrollo de sus distintas etapas y un buen rendimiento final.
En relación al manejo de malezas, plagas y enfermedades, la clave es el monitoreo permanente que permite identificar los riesgos potenciales que pueden afectar a las plantas, medir el nivel de incidencia o daño, registrar sus condiciones ambientales y de crecimiento y definir las herramientas de mayor eficacia para el control de peligros.
En ese sentido, hay empresas que tienen un catálogo muy tecnológico y completo para tal fin, donde se destaca para el manejo de enfermedades en soja por ejemplo, un nuevo producto en base a carboxamidas, con destacada performance en el control de enfermedades de fin de ciclo.
Además, para frenar la presencia de insectos, específicamente de orugas defoliadoras, hay productos recientes como el Coragen con mejoras importantes a nivel de formulación y concentración de activo.
Para todo esto es sumamente importante comprender de qué manera se aplican estos productos, lo que condiciona fuertemente la eficacia de los tratamientos a campo.
En este punto, los referentes aseguran que el mejor producto mal aplicado no será el mejor tratamiento, ya que pierde eficiencia y rentabilidad para el productor.
En algunas épocas del año, las aplicaciones suelen ser extremas por las altas temperaturas y la baja humedad relativa, originando un valor, un contexto donde la susceptibilidad de los productos aplicados a la evaporación es muy importante.
En esta línea, especialistas en calidad de aplicación de fitosanitarios, mencionan que el tamaño de gotas logradas debe ser atendido ya que permite realizar un balance entre el número de impactos logrados, la susceptibilidad a evaporación por gotas muy pequeñas y la tasa de recupero de producto.
Se trata de un concepto no tan difundido, pero de suma importancia al momento de vincular la dosis activa recomendada para la aplicación de un fitosanitario y la dosis efectiva de llegada al blanco, donde en muchos casos la dosis se encuentra muy por debajo de las dosis activas recomendadas, llevando a exponer a la plaga a subdosis con pérdidas considerables en la eficacia de control y el riesgo de generación de resistencia en las futuras campañas.
Con el indicador de la tasa de recupero, se pueden analizar los efectos de distribución de la cortina de aplicación y la variabilidad en los resultados biológicos logrados, considerando cuánta dosis está llegando al objetivo.
Con base en esto, hay empresas que se especializan no solo en la herramienta de control, sino también en su recomendación de aplicación y el uso de adyuvantes para garantizar el éxito de la aplicación en las variadas condiciones que se pueden encontrar los cultivos en las distintas regiones agrícolas.
La importancia de encontrar un equilibrio en la mezcla de productos
Para obtener la mejor aplicación en el campo, BIOFUSION es un aliado del productor, ya que busca contribuir a obtener el mejor resultado en la protección de cultivos.
Se trata de un producto donde la base de su funcionamiento es generar una emulsión del caldo de aplicación, con gran poder de bio-encapsulado que protege de manera física los activos.
Es un producto innovador que permite disminuir las interacciones entre los activos, así como también con diferentes partículas como cationes que pueden contener el agua e inactivar los distintos productos. BIOFUSION provoca una aislación física, encapsulando los activos y los carbonatos dentro de los Liposomas para que no interactúen entre sí.
En ese sentido, BIOFUSION tiene un gran aporte en la estabilidad de mezcla del caldo de aplicación, generando la mencionada emulsión, reduciendo el potencial de evaporación, otorgando mayor peso a la gota asperjada, y aumentando la penetración de los activos en la planta.
Otros atributos que complementan la acción de BIOFUSION y lo hacen un aliado para garantizar la calidad de aplicación son que minimiza el potencial de producción de espuma, debido a que es un producto humectante que mejora el mojado foliar y, por ende, la llegada de los activos al blanco y un tema no menor, es que es un producto 100% natural.
Para la aplicación de productos es importante también tener en cuenta el momento en el desarrollo fenológico del cultivo donde se requiere realizar esta intervención y, correlacionado con esto, la densidad del canopeo: cuanto más denso, mayor será la dificultad para llegar a depositar la dosis requerida de activo en los tercios medio e inferior, que suelen ser los estratos con mayor proliferación de enfermedades y plagas, requiriendo especial atención al momento de configurar la pulverizadora para alcanzar los resultados esperados.
En resumen, conocer y llevar a cabo buenas fusiones de productos puede provocar mejores resultados y cultivos libres de plagas y enfermedades. En este proceso, las herramientas digitales y de monitoreo juegan un papel fundamental.
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