Tras un estudio realizado en Brasil, se pudo observar cómo los drones equipados con sensores simples pueden predecir de qué manera se comportará el maíz en condiciones de sequía, resaltando el empleo de la tecnología como una herramienta poderosa para el futuro de la agricultura sostenible.
Actualmente, la producción agrícola enfrenta desafíos cada vez mayores debido al cambio climático. Ante este escenario, la sequía se ha convertido en una de las principales amenazas para la producción de alimentos. En ese sentido, según los especialistas, el uso de drones permite prever el comportamiento y el estado futuro de los cultivos.
Un estudio realizado en Brasil, más precisamente en la ciudad de Campinas (SP), utilizó drones para monitorear el crecimiento de híbridos de maíz transgénico sometidos a condiciones de sequía e irrigación, apuntando a un camino prometedor para la agricultura sustentable.
De acuerdo a esto, investigadores de la Universidad Estadual de Campinas (UNICAMP) y Embrapa emplearon tecnología de punta, como sensores RGB y multiespectrales, para conseguir datos concretos sobre el comportamiento de las plantas a lo largo del tiempo.
Los resultados demuestran que estos sistemas pueden predecir aspectos importantes como la altura, el rendimiento y los días hasta la floración con una precisión sorprendente, especialmente en condiciones de estrés hídrico.
Los datos obtenidos mediante drones muestran el impacto del estrés hídrico en características como la altura, el rendimiento y la floración.
La función de los drones en la gestión de cultivos
Los drones se están transformando en aliados necesarios para agricultores e investigadores. Equipados con cámaras avanzadas, vuelan sobre los campos de cultivo y capturan imágenes detalladas en varias etapas del ciclo de vida de las plantas. Dichas imágenes se utilizan para calcular índices de vegetación, como el RCC (Relación Rojo-Verde), que dan cuenta de la salud y el vigor de las plantas.
Asimismo, la información obtenida mediante el uso de drones, muestra el impacto del estrés hídrico en aspectos como la altura, el rendimiento y la floración.
En el estudio, los drones volaron a alturas específicas y en horarios establecidos para garantizar condiciones de iluminación ideales. El análisis de las imágenes permitió identificar cómo reaccionaron los diferentes genotipos de maíz a la falta de agua, resaltando índices que cambiaron drásticamente en condiciones de sequía. Con esta tecnología, los productores pueden obtener información importante sin depender de evaluaciones manuales que consumen mucho tiempo.
Drones agrícolas: más precisión, menos recursos
Si bien los sensores multiespectrales generalmente se vinculan con análisis más detallados, el estudio descubrió que los sensores RGB más simples y asequibles eran igualmente efectivos para anticipar el comportamiento de características importantes como el rendimiento del maíz.
Esto significa que incluso los pequeños agricultores pueden beneficiarse con esta tecnología.
Además, la combinación de drones con modelos de aprendizaje automático fue esencial para interpretar los datos. Modelos como la regresión de cresta y el bosque aleatorio se destacaron en precisión predictiva, demostrando que la integración entre la ciencia de datos y la agricultura puede modificar por completo la manera en que se monitorea el desarrollo de las plantas.
Los resultados de este estudio son prometedores para la agricultura ante un escenario atravesado por el cambio climático. Utilizando drones y tecnologías accesibles, es posible predecir qué variedades de plantas son más resistentes a la sequía, ayudando a seleccionar genotipos ideales para regiones con escasez de agua.
El uso de drones para el monitoreo continuo también ayuda a reducir costos y tiempos, permitiendo intervenciones rápidas y más efectivas en la gestión de cultivos.
En resumen, la agricultura está cada vez más conectada y tecnologías como ésta representan un cambio de paradigma: menor dependencia de los métodos tradicionales y mayor énfasis en los datos y la innovación.
De alguna manera, el estudio realizado en Brasil demuestra cómo la integración entre investigación científica y tecnología puede brindar soluciones reales a los desafíos globales. En un mundo donde la seguridad alimentaria está en riesgo, los drones y la inteligencia artificial podrían ser la clave para un futuro más sostenible y eficiente en la agricultura.
En esta línea, será clave que los productores inviertan en nuevos equipamientos y en capacitación humana para poder sacarle el mayor provecho a las innovaciones que se sumen a las tareas agrícolas.
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