Actualmente, la agricultura cuenta con factores externos que impactan en la actividad. El cambio climático, las sequías y los cambios en los hábitos alimentarios además de modificar los modos de producción, también están moldeando el uso del agua.
En relación a la gestión del agua en la agricultura, en Europa y Estados Unidos se observa una reducción en el consumo de carne, lo que disminuye indirectamente la presión sobre los recursos hídricos. Por su parte, en regiones como Asia y África el consumo de productos de alto impacto hídrico está aumentando. Este fenómeno pone de relieve la necesidad de aplicar enfoques más sostenibles para garantizar la seguridad alimentaria sin comprometer los recursos naturales.
Los desafíos y soluciones en la gestión del agua
La gestión del agua en la agricultura enfrenta determinados retos estructurales y tecnológicos que requieren soluciones específicas para cada etapa del ciclo hídrico. Entrando en detalle, se destacan algunos de los principales problemas y propuestas:
- Pérdidas de agua en el transporte y distribución: una de las mayores fuentes de ineficiencia hídrica proviene de las pérdidas durante el transporte, especialmente en canales abiertos, que pueden desperdiciar hasta un 30% del agua. Estas pérdidas se deben principalmente a derrames, evaporación y falta de sincronización en la gestión de caudales. Entre las soluciones propuestas están:
-Implementación de compuertas automatizadas y sincronizadas a lo largo de los canales para regular el flujo de agua de manera más precisa.
-Uso del propio canal como depósito temporal para evitar transportes innecesarios desde embalses hasta las tomas de los agricultores.
-Mejoras en la estanqueidad y modernización de las infraestructuras de transporte para alcanzar eficiencias de hasta el 90%.
- Obsolescencia en sistemas de riego: muchas explotaciones aún utilizan métodos de riego menos eficientes, como la inundación, que provocan pérdidas considerables y no optimizan el consumo de agua en relación con la producción. Las soluciones propuestas son:
-Aumentar el uso de sistemas de riego por goteo, que en España ya han demostrado ser altamente eficaces, con un 50% de adopción en tierras de regadío.
-Implementar el uso de goteros avanzados diseñados para operar a baja presión y con caudales pequeños, lo que permite un equilibrio óptimo entre agua, oxígeno y nutrientes en el suelo.
- Ineficiencia energética: el bombeo de agua en sistemas de alta presión supone un consumo significativo de energía, lo que incrementa los costes y el impacto ambiental. Para resolverlo:
-Implementar el uso de sistemas de baja presión, como la aspersión de baja energía o el riego gravitatorio, para reducir el consumo energético.
-Incorporación de tecnologías que permitan aprovechar desniveles del terreno, disminuyendo la necesidad de bombeo intensivo.
- Falta de digitalización y datos fiables: alrededor del 50% de las fincas en España no cuentan ni siquiera con contadores de agua, lo que limita la capacidad de monitorizar y optimizar el consumo. Para afrontar esta situación se puede:
-Instalar progresivamente contadores en las fincas como paso inicial hacia una gestión más eficiente.
-Usar plataformas digitales que integran datos de sensores del suelo, clima y estaciones agroclimáticas para automatizar y optimizar el riego en tiempo real.
- Obstrucción y mantenimiento de sistemas de riego: los sistemas de riego, como los goteros o aspersores, suelen tener problemas de obstrucción debido a la acumulación de partículas o raíces, lo que puede disminuir significativamente su rendimiento. Las soluciones se enfocan en:
-Desarrollar goteros con mecanismos de autolimpieza y largas áreas de filtración para evitar obstrucciones y garantizar su durabilidad.
-Mejorar los sistemas de filtración, con equipos autolimpiables que reduzcan las pérdidas de agua durante su mantenimiento.
- Limitaciones para pequeños productores: para los pequeños agricultores, el costo inicial de implementar tecnologías avanzadas puede ser un obstáculo significativo por su valor económico. . Algunas de las soluciones propuestas:
-Llevar a cabo modelos de negocio como la transformación integral de fincas mediante contratos a largo plazo, donde iniciativas financian e implementan las mejoras necesarias. Este modelo tiene en cuenta la transformación de fincas a cultivos de mayor valor añadido, por ejemplo, pasar de maíz a almendros con riego de precisión mediante planes de arrendamiento y financiación a largo plazo.
-Tecnologías más accesibles, como programadores de riego sencillos con sensores de humedad básicos, que permiten una gestión más eficiente sin grandes inversiones.
En resumen, estos desafíos resaltan la importancia de una transición ordenada hacia la sostenibilidad hídrica, con soluciones que combinen tecnología avanzada, modernización de infraestructuras y una perspectiva adaptada a las necesidades de cada tipo de explotación agrícola.
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