El 2025 es un año atravesado por diferentes propuestas para seguir trabajando en un modelo de producción sostenible, logrando que los productores sumen la tecnología a sus prácticas agrícolas.
Dentro de las principales tendencias para el sector agroindustrial y pecuario, hay ejes centrales que serán determinantes para el rumbo de la industria:
Agricultura de precisión
La agricultura de precisión sigue ganando terreno como una herramienta esencial para incrementar la eficiencia y reducir costos. Tecnologías como sensores IoT, drones y sistemas de monitoreo remoto permiten a los productores tomar decisiones sustentadas en datos en tiempo real. Esto mejora no solo la productividad, sino también la sostenibilidad de los cultivos.
Beneficios principales: reducción de desperdicios; aplicación precisa de fertilizantes y agua, minimizando el uso innecesario de insumos; incremento de productividad; identificación de áreas problemáticas en cultivos para intervención oportuna; menos impacto ambiental a raíz de un uso adecuado de los recursos.
Producción pecuaria sostenible
La producción sostenible trata de reducir las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) y mejorar el bienestar de la fauna. Esto contiene el uso de alimentos aditivos, técnicas que gestionen los residuos y tecnología adaptada a la agricultura.
Digitalización de tareas
Las granjas inteligentes existen debido a la incorporación de procesos automatizados y al uso de la IA. Estas herramientas intervienen en las tareas agrícolas y hacen que se reduzcan los costos operativos.
Por ejemplo, en una granja lechera automatizada, el uso de sensores IoT permite monitorear la salud de cada animal y optimizar la alimentación, logrando un aumento del 20% en la producción de leche.
Cambio en los hábitos de consumo
Los consumidores necesitan alimentos más saludables y bien producidos. Esto provoca que la producción de alimentos orgánicos esté sujetas a normas de estricto control y un uso adecuado de los recursos naturales.
Adaptación al cambio climático
Uno de los desafíos está relacionado con la adaptación del sector a las condiciones climáticas cambiantes. Este aspecto genera que se trabaje en cultivos que puedan enfrentar fenómenos como sequías o inundaciones extremas. También se intenta implementar mecanismos de riego eficientes y optar por energías renovables.
Teniendo en cuenta estos aspectos, el sector agroindustrial y pecuario estará definido en 2025 por su capacidad para sumar nuevas tecnologías y acciones sostenibles. En esta línea, el trabajo conjunto entre productores, investigadores y gobiernos será clave para promover la seguridad alimentaria y el cuidado del ambiente.
De todas formas, durante 2024 se trabajó en varias aristas:
Nueva tecnología para el campo: la tecnología ha sido un motor central en la conversión de los procesos productivos. Los productores han invertido en equipos y capacitación para sumar soluciones digitales que hagan más sencilla y efectiva su tarea.
Agricultura de precisión: es una de las herramientas más poderosas que tienen los agricultores hoy en día. Se trata de un método que usa la tecnología y sus beneficios para obtener y analizar datos sobre el campo y los cultivos.
Producción sustentable: es la forma de encontrar un punto medio entre la cantidad de producción y el cuidado del espacio natural. Por ejemplo, en 2024 las prácticas sostenibles del campo tuvieron un lugar importante y formaron parte de los objetivos de desarrollo de muchos establecimientos.
Agricultura regenerativa: es la producción que busca recuperar los daños generados sobre el suelo y gestionar correctamente los recursos naturales.
Aplicación de biofertilizantes: muchos productores se están inclinando por el uso de biopesticidas para dejar de depender de productos químicos. Estas fórmulas están elaboradas a partir de ciertos elementos ecológicos que controlan la presencia de plagas o enfermedades en las plantas y conservan las buenas condiciones del suelo.
Riego eficiente: contar con buen mecanismo de riego es fundamental. En 2024 hubo muchos lugares que convirtieron sus sistemas de riego haciendo que sean más efectivos y reduciendo el derroche de agua
Si bien se viene haciendo un buen trabajo y se han conseguido buenos resultados en torno a buenas prácticas dentro de la producción agrícola, hay cosas por mejorar. En este recorrido será clave el trabajo colaborativo entre productores y entidades que acompañen el recorrido hacia una producción sostenible y amigable con el medio ambiente.
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