La alimentación sostenible es un aspecto esencial en el camino hacia un futuro mejor. Ahora bien, ¿en qué consiste y cómo se consigue?
El modelo productivo que da como resultado alimentos sostenibles tiene ciertas ventajas sobre el medio ambiente. El proceso de producción alienta a que se reduzca la huella de carbono y cuida la biodiversidad. Asimismo, promueve una economía donde se minimicen los desperdicios y se puedan reutilizar los recursos naturales.
Lograr una industria alimenticia sostenible implica ciertos desafíos y prioridades:
- Generar una mayor conciencia de los consumidores sobre alimentos saludables y libres de productos químicos.
- Lograr una mayor transparencia en la cadena productiva.
- Garantizar un equilibrio en el acceso y la adquisición de estos alimentos.
- Disminuir los daños provocados en el ambiente
- Contribuir a lograr una mayor confianza en el consumidor
Alimentos sostenibles: qué son
El término “sostenible” está vinculado principalmente a los efectos ambientales que puede provocar o no un alimento o producto. Asimismo, se asocia a determinadas prácticas productivas respetuosas con el medio ambiente y la buena gestión de los recursos naturales.
La sostenibilidad en la industria de los alimentos está ganando cada vez más terreno en el mercado mundial. En ese sentido, son cada vez más los productos que se exhiben en las góndolas y que cuentan con sellos o etiquetas ecológicas promoviendo un mayor acercamiento y confianza con el consumidor.
Teniendo en cuenta que el consumo está cambiando y que hay personas cada vez más conscientes que buscan productos armoniosos con el medio ambiente, la información de los alimentos se vuelve esencial. En ese sentido, la etiqueta en un alimento es la principal fuente de información para el cliente.
De todos modos, es necesario seguir trabajando en la confianza del consumidor ya que encuestas han revelado que 3 de cada 4 consumidores confían en la información transmitida en las etiquetas de los productos.
El precio, una de las principales limitaciones de los alimentos orgánicos
El precio es uno de los factores determinantes que inciden en la compra de un alimento. Algunas investigaciones han demostrado que el 39 % de los hogares no puede adquirir este tipo de productos por su situación económica.
De todas maneras, los clientes que pueden comprar estos productos manifiestan que no pueden depositar una confianza plena en la información proporcionada sobre los procesos productivos y los elementos que forman parte de la fabricación del alimento. En ese sentido, los consumidores dudan de la veracidad de las etiquetas o sellos. Asimismo, hay un fuerte reclamo por el valor económico que tienen estos alimentos ya que se considera que los precios elevados están relacionados a sobreprecios aplicados en los distintos eslabones de la cadena y no solamente al aumento de los costos de producción.
Un aspecto positivo que se destaca en los consumidores de productos orgánicos es que son personas que alientan a buenos hábitos alimenticios. Además, están dispuestas a generar cambios en sus compras, optando por alimentos de estación, disminuir el uso de envases y apostar al mercado local.Sin embargo, no están dispuestos a pagar un precio más alto por este tipo de alimentos, solo si la diferencia es mínima.
Fomentar hábitos sostenibles
Hay determinadas estrategias que permiten trabajar en una alimentación sostenible, teniendo como eje central la educación y concientización.
Cada vez hay más productores y referentes del sector industrial que sostienen que generar una mayor promoción de la alimentación sustentable es fundamental. Uno de los pilares es informar sobre sus beneficios y esto se logra generando programas de difusión y educación colectiva. En ese sentido, se pueden diseñar talleres o programas de capacitación para dar a conocer prácticas sostenibles y alimentos respetuosos con el cuidado del ambiente.
También es necesario desarrollar un marco que regule las prácticas de producción sustentable. Para ello, muchos referentes han propuesto la creación de mecanismos de etiquetado transparentes y fiables para el consumidor. De esta manera el cliente puede elegir y comprar de forma sencilla productos orgánicos.
El camino hacia la sostenibilidad está en marcha y alcanza tanto a productores como otros actores claves que intervienen en la cadena productiva. Será crucial entonces trabajar en las diferentes etapas para conseguir buenos resultados finales que alienten al consumo de estos productos.
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