La evolución de los fertilizantes: del químico al orgánico

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Los insumos orgánicos son una alternativa a los fertilizantes químicos. Un punteo sobre el importante rol que cumple en la agricultura.  

Desde la Revolución Verde en la segunda mitad del siglo XX, la agricultura global comenzó a utilizar fertilizantes sintéticos en gran medida  para asegurar el aumento de la productividad y alimentar a una población mundial en aumento. 

Sin embargo, el impacto ambiental por su uso generó una gran preocupación por la sostenibilidad, lo que impulsó  un cambio  en búsquedas de alternativas más naturales y regenerativas, como propone Agro Sustentable en la Argentina.

Actualmente, la industria de los fertilizantes atraviesa una transformación hacia un modelo basado donde la eficiencia y la sostenibilidad son los pilares.

De los fertilizantes sintéticos a la revolución de los orgánicos 

A principios del siglo XX, el descubrimiento del proceso de Haber-Bosch revolucionó la agricultura al permitir la síntesis de amoníaco a partir del nitrógeno atmosférico. Este avance  dio paso a un nuevo camino para  producción masiva de fertilizantes a base de nitrógeno, fósforo y potasio (NPK). 

A partir de entonces, este tipo de fertilizantes comenzó a ser utilizado en la agricultura, lo que tuvo como resultado un diferencial crecimiento en la producción de alimentos. No obstante, estos químicos causaron consecuencias en la industria.

Degradación del suelo, contaminación del agua y emisiones de gases de efecto invernadero son algunos de los efectos detectados sobre los efectos de los fertilizantes químicos, de allí la búsqueda de soluciones más sostenibles, que permitan una producción eficiente sin comprometer al medio ambiente. 

Los fertilizantes orgánicos surgieron como respuesta ante este escenario. Se tratan de productos elaborados a partir de residuos vegetales, estiércol animal, compost y microorganismos beneficiosos. Con estos componentes buscan restaurar la salud del suelo y mejorar la resiliencia de los sistemas agrícolas.

Agro Sustentable se posiciona en como líder en la fabricación de bioinsumos orgánicos. Actualmente, distribuye sus productos en la Argentina, Brasil, Paraguay y España. “La clave está en la cooperación y en el uso de tecnología que transforma tanto las técnicas de cultivo como los modelos comerciales”, afirma Joaquín Basanta, CEO de Agro Sustentable.

Entre los beneficios que ofrecen los fertilizantes orgánicos se detectan la regeneración del suelo debido a que promueve la retención de agua y estimula la actividad microbiana; la reducción del impacto ambiental, liberación progresiva de nutrientes ya que a  diferencia de los químicos estos liberan los nutrientes de manera gradual, asegurando una nutrición más equilibrada para los cultivos.

También, fomentan la biodiversidad del suelo ya que con el uso de compost, biofertilizantes y elementos orgánicos favorece la presencia de microorganismos beneficiosos, esenciales para la salud del suelo y la resistencia de los cultivos a plagas y enfermedades.

En este sentido, el desarrollo de nuevas tecnologías permitió una  evolución para los fertilizantes orgánicos para obtener soluciones más eficientes.

 Por ejemplo, dela mano de la biotecnología se crearon biofertilizantes con microorganismos específicos que mejoran la fijación de nitrógeno, mientras que la agricultura de precisión permite una aplicación más eficiente de los fertilizantes, reduciendo desperdicios y costos.

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