Innovación aérea con aplicaciones de productos orgánicos con drones de última generación

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Estos vehículos ganaron un gran lugar en la agricultura, aportando su precesión para ahorrar tanto desechos de productos como riesgos. 

En los últimos años, la tecnología revolucionó diversas industrias operativas y la agrícola no es la excepción. Entre las innovaciones que están siendo incorporadas, los drones se llevan un importante lugar, debido al  papel crucial en la transformación hacia una actividad sostenible.

Con el aumento de la demanda de productos orgánicos y la necesidad de reducir el impacto ambiental, los drones de última generación son los nuevos aliados clave para la aplicación precisa y eficiente de insumos ecológicos. 

Este avance no solo optimiza el uso de recursos, sino que también responde a los objetivos que plantea la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible.

La agricultura moderna de a mano de los drones

Los drones son  vehículos aéreos no tripulados que pueden volar y ser controlados a distancia, y son utilizados para diversos fines, desde toma de imágenes hasta distribuciones de productos, entre otros.

En el sector agrícola fueron incorporados para realizar tareas con alta precisión ya que tienen incorporados  sensores avanzados, sistemas de posicionamiento global (GPS) y cámaras multiespectrales, Estos dispositivos obtienen información detallada sobre el estado de los cultivos, el contenido de humedad en el suelo y las áreas afectadas por plagas o enfermedades.

Pero la última generación de esta herramienta está diseñada para la aplicación de insumos agrícolas, como fertilizantes orgánicos, bioestimulantes y productos fitosanitarios certificados para producción orgánica. Su capacidad para distribuir estos productos de manera uniforme y dirigida marca un boom debido a la eficiencia agrícola y la reducción del desperdicio y tiempo de trabajo.

En este sentido, se distingue de la agricultura “tradicional” ya que los drones permiten una aplicación localizada, adaptándose a las necesidades específicas de cada área del cultivo, evitando una aplicación generalizada de insumos, como solía hacerse. 

Este tipo de aplicación, no solo minimiza el uso de productos químicos, sino que también reduce la escorrentía y la contaminación de fuentes de agua cercanas, promoviendo prácticas agrícolas sostenibles. También, se reduce la necesidad del uso de maquinaria pesada, como que suelen consumir grandes cantidades de combustible y puede tener efectos el suelo. 

En el escenario, también se distingue la agricultura orgánica, siendo que los drones ofrecen soluciones específicas para superar algunos de los desafíos más comunes como es la certificación orgánica en el que se utiliza de insumos naturales y técnicas que respeten los ciclos biológicos y los ecosistemas. 

Con esta herramienta se puede realizar la distribución uniforme de bioinsumos como son microorganismos beneficiosos, como bacterias o hongos, de manera homogénea, fomentando la salud del suelo y mejorando la productividad sin comprometer la calidad orgánica. Se puede realizar un control de plagas y un riego de alta precisión, cuidando el agua. 

La integración de drones de última generación en la aplicación de productos orgánicos representa un paso significativo hacia una agricultura más eficiente  para el cuidado del medio ambiente y se allana el camino hacia un futuro donde la producción de alimentos sea más sostenible y resiliente.

En un mundo donde la seguridad alimentaria y la preservación ambiental son prioridades globales, la adopción de tecnologías como los drones se perfila como una de las estrategias más prometedoras. Con el apoyo adecuado de la investigación, las políticas públicas y la inversión privada, los drones podrían convertirse en protagonistas indiscutibles de una revolución agrícola sostenible.

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