El modelo productivo atravesado por la agricultura de precisión consta de aspectos esenciales que contribuyen con la tarea del agricultor.
La agricultura de precisión contiene diferentes pasos que permiten que el productor pueda tener cierta información útil sobre su campo y sus cultivos para luego poder planificar y llevar a cabo determinadas acciones.
De todos modos, es necesario comprender que las etapas de la agricultura de precisión no necesariamente se desencadenan de forma individual, sino que operan como un sistema integrado y sincronizado.
La planificación y toma de decisiones en la agricultura de precisión
Luego de recolectar y analizar la información obtenida sobre su campo y sus cultivos, el productor realiza mapas de diagnóstico agronómicos, sean de fertilidad, compactación del suelo, índice NDVI u otros que comprenden la información más completa que el agrónomo y el productor tienen para concretar la toma de decisiones.
Es de este modo que a partir del análisis e interpolación de los datos obtenidos en campo, se generan estos mapas y, luego, el agrónomo o el productor puede realizar la planificación de las gestiones necesarias para cada punto de la labranza.
Es en este momento cuando, mediante su conocimiento técnico, el agrónomo es capaz de interpretar los mapas de diagnóstico e identificar rápidamente las diferentes variabilidades en el área, proponiendo el manejo más adecuado y localizado para cada zona mediante el uso de mapas de recomendación en tasa variable.
La acción propuesta por el agrónomo a través de estos mapas de recomendación puede ser de manejo localizado de más o menos población de semillas, riego, uso de fertilizantes, correctivos y agrodefensivos. En fin, todo con el objetivo de optimizar los costos y promover que cada área del cultivo extraiga la máxima productividad posible.
Al igual que todas las etapas de la agricultura de precisión, este manejo recomendado por el agrónomo puede ser tanto en la fase pre-siembra, en la siembra o en el desarrollo de las plantas.
La aplicación localizada en campo
Luego de la recolección y el análisis de datos, la etapa aplicación es donde toda la inversión realizada se convierte en ganancia real para el agronegocio.
Si en la agricultura tradicional la ejecución de prácticas como el riego, la fertilización y la aplicación de pesticidas se realizaban de manera uniforme en toda el área, en la agricultura de precisión se considera que las regiones de una labranza no son homogéneas, es decir, tienen variaciones que pueden y deben ser tenidas en cuenta.
De esta afirmación, deriva un término muy utilizado en todas las aplicaciones de la agricultura de precisión: las tasas variables.
Para esto, todos los datos recolectados en una primera instancia se procesan de manera georreferenciada con el objetivo de reconocer lugares que requieran más o menos manejo.
El resultado es una aplicación más eficiente, donde áreas con baja fertilidad o mayor incidencia de plagas y enfermedades reciben la aplicación de fertilizantes, pesticidas, riego, o dosis de semillas diferenciadas según la necesidad de la región.
Es importante resaltar que las etapas de la agricultura de precisión no necesariamente se desarrollan de manera individual, sino como un sistema integrado donde, muchas veces, la aplicación de un manejo y aplicación ocurre simultáneamente con la recolección de datos que es una de las primeras acciones.
Es lo que sucede, por ejemplo, en la cosecha de granos, donde las cosechadoras modernas, a medida que avanzan, ya están recopilando datos sobre la ubicación (GPS) y la productividad alcanzada en el lote.
Otros ejemplos son el riego, que puede ocurrir al mismo tiempo que la medición de la humedad del suelo, o la pulverización de pesticidas agrícolas, que puede realizarse junto a la medición del índice NDVI.
En resumen, las diferentes instancias que contiene la agricultura de precisión son la base de este modelo productivo, sin las cuales no sería posible ningún manejo localizado y variable. Es decir, sin cada una de las fases como la recolección de datos, el análisis, la planificación y la ejecución; todo manejo agronómico aún se tomaría en base al promedio general de la labranza, y eso no caracterizaría a la agricultura de precisión. Esta perspectiva consigue datos que luego son evaluados para poder proyectar y ejecutar tareas que beneficien al productor y hagan de sus cultivos una producción efectiva y rentable.
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